SLOW FITNESS ¿TE ANIMAS?

¡¡¡ Hello !!!

¿Cómo está transcurriendo el mes de marzo? I hope you're OK.

Que en invierno abandonamos un poquito más nuestra alimentación y el deporte no es ninguna novedad. Total quien va a notar ese kilito de más debajo de las 8 capas de lana que llevamos encima. En todo caso sería Superman con su visión de rayo X jajaja pero de momento no ha surgido el caso.

Aunque muchas de mis entradas son de productos de cosmética y maquillaje, no quiero dejar de lado la importancia que tiene tanto la alimentación como el deporte para conseguir que nuestra piel esté radiante.

La última entrada que hice sobre deporte fue para tonificarnos con ejercicios de rutinas a base de planchas. Os dejo enlace directo a ella por si os apetece investigar un poco más sobre el tema [+]

Y hoy os quiero hablar sobre  el "Slow Fitness" un método revolucionario para ponerse en forma que reta a la cantidad frente a la calidad y cuidado en la técnica.

Si te interesa llegar en forma a la Semana Santa, no dudes en seguir leyendo...



Slow Fitness



SLOW FITNESS ¿TE ANIMAS?


Antes de explicaros exactamente en qué consiste el Slow Fitness, aunque os adelanto que si buscas tranquilidad, relajación y librarte del estrés, esta disciplina puede encajar perfectamente en tu rutina diaria de ejercicio, quiero brevemente comentaros sus orígenes.

Como muchas veces ya hemos dicho, la sociedad actual (trabajo, familia y compromisos) nos empuja a vivir lo más rápido posible, todos los resultados tienen que ser de manera urgente, hay que producir el máximo posible en el menor tiempo posible.

También conocemos más que de sobra los efectos secundarios que tiene sobre nuestra salud. Aumento de estrés y ansiedad que nos puede llevar a deteriorar nuestros hábitos de comida (fast food) y de ejercicio.

Frente a esta situación se lanzó en 1986 un movimiento que propone volver a los orígenes de la alimentación, focalizándose en la calidad de los ingredientes más que en la cantidad, se denomina Slow Food.

La filosofía Slow Food, pretende establecer lazos de unión entre la historia, un contexto cultural y por supuesto, un lugar.

Pues algo parecido es lo que quiere mostrarnos el Slow Fitness.

Aunque no deja de ser un término medio inventado, podría denominarse al Fast Fitness el equivalente al Fast Food en el mundo del entrenamiento físico.

Los consumidores de Fast Fitness quieren resultados y los quieren ya. Siguen aquellas tendencias que nos proponen perder 5 kilos en 15 días o cuerpos esculturales en 10 minutos. Expectativas poco reales. Con el Fast Fitness el único objetivo es quemar calorías sin entender cómo funciona nuestro cuerpo.

Por eso ha llegado el Slow Fitness para plantar cara a esa situación e intentar que recuperemos el contexto y la historia de la actividad física. Es un entrenamiento que se práctica con lentitud y cuyo objetivo es replicar los movimientos que han sido parte de nuestro pasado, disfrutando del ejercicio y logrando resultados positivos de manera coherente.

Quiere llegar a conseguir una relación a largo plazo con nuestro cuerpo y con nuestro movimiento. Ponerse en forma no debe ser un objetivo a corto plazo sino todo lo contrario, debería ser una forma de vida.

La especialización no sólo tiende a ser aburrida, sino que además puede estresas una única parte del cuerpo y a la larga nos puede dar problemas. La diversidad de movimientos promueve la salud.

Sus características principales son:
1.- Prima la calidad y no tanto la cantidad de ejercicios realizados.
2.- Cuida extremadamente los detalles de la técnica para hacer el ejercicio perfectamente.

Consiste en realizar sesiones de ejercicios de 10 segundos. Nos ayudarán a lograr un equilibrio óptimo entre lo físico, mental y espiritual. A quemar grasas, a aumentar la densidad ósea y al mismo tiempo a relajarnos y disminuir el estrés.

Y para mí lo más importante, es que es un ejercicio apto para todas las edades y distintas condiciones físicas ya que se adapta a cualquier persona. Cuando se reduce la velocidad de las repeticiones, los músculos se ven obligados a trabajar más y el riesgo de lesión es menor. Lo más importante de todo es la lentitud y el dominio que se ejerce sobre el propio cuerpo.

Con esto no quiero decir que el ejercicio de alta intensidad sea mejor o peor que los entrenamientos lentos, ambos tienen sus beneficios y debe ser cada uno, quien con sus circunstancias físicas, opte por uno u otro. 

El ejercicio de alta intensidad (HIT) cuenta con repercusión cardiovascular y metabólica, centrándose en la mejora de la composición corporal, mientras que el ejercicio de baja intensidad, puede mejorar aspectos como la flexibilidad, la movilidad y la coordinación.

Personalmente, me gustan más las disciplinas de baja intensidad como el Yoga, el Pilates o el Body Balance. También puede encajar en otras disciplinas como la liberación miofascial o el estiramiento para incrementar la movilidad de las articulación. Con todas ellas, pienso que podemos obtener una mejor postura del cuerpo y a cierta edad, se hace imprescindible jajaja.

IMPORTANTE se recomienda descansar por un período de días para que el cuerpo construya fibras musculares más fuertes.

Y por último, en las clases colectivas de los gimnasios se le conoce como Slow Gym.


Espero os haya resultado una disciplina a tener en cuenta y os animo a llevarla a cabo. A lo mejor a Semana Santa no llegamos con un cuerpo escultural pero llegaremos con la mente dispuesta a disfrutar del merecido descanso.


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Muchísimas G R A C I A S por leer mis entradas, compartir y dejadme vuestros comentarios.

¡¡¡ Hasta pronto !!! 

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